Noche del 17 al 18 de noviembre de 2026

Leónidas 2026: cuándo y cómo ver
la lluvia de estrellas

La cita es la madrugada del miércoles 18 de noviembre, desde que se pone la Luna, entre la medianoche y las dos según tu ciudad, hasta el amanecer. Las Leónidas son las más rápidas de las grandes lluvias: entran a 71 kilómetros por segundo, más de 255 mil kilómetros por hora.

Este año llegan tranquilas, con una tasa de referencia de unas 15 por hora. A cambio, la Luna se pone entre la medianoche y las dos, según la ciudad, más o menos cuando sale el radiante, y deja a oscuras justo la parte buena de la noche.

  • Tasa de referencia: unas 15 por hora
  • 71 km/s: las más rápidas de las grandes
  • Luna: cuarto creciente, se pone entre la medianoche y las dos
  • Origen: el cometa 55P/Tempel-Tuttle

Cuenta regresiva hasta la noche del pico

Días
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La cuenta va hasta la medianoche que separa el 17 del 18 de noviembre de 2026 en tu propio reloj, que es cuando el radiante empieza a asomar y la Luna ya se está yendo.

El Calendario de la IMO sitúa el máximo teórico al final del 17 de noviembre: en América cae en la tarde o al anochecer del 17, y en Europa, poco después de la medianoche del 18. La noche útil es la misma en los dos continentes, la madrugada del miércoles 18. La American Meteor Society señala como noche del pico la del 16 al 17; con una tasa tan pareja, las dos madrugadas rinden.

Mini-mapa del radiante de las Leónidas Esquema de la constelación de Leo: a la derecha, la hoz, una curva de seis estrellas que baja hasta Régulo, la más brillante; a la izquierda, el triángulo de la cola, con Denebola en la punta. El radiante está marcado con un círculo ámbar dentro de la hoz, y de él salen cuatro trazos cortos de meteoro en direcciones distintas. Régulo Denebola La hoz Radiante Leo
Esquema simplificado, no a escala: solo las estrellas que sirven de referencia. En ámbar, el radiante; en blanco, Régulo, Algieba y Denebola; en azul, los trazos de la constelación. Diagrama: Sidera.

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El fenómeno

Qué son las Leónidas y de dónde vienen

Una Leónida es un grano de polvo, casi siempre más pequeño que un grano de arroz, que choca contra la atmósfera a 71 kilómetros por segundo. A esa velocidad el aire que tiene delante se comprime y se calienta tanto que le arranca los átomos, y esos átomos brillan durante un instante muy por encima de donde vuelan los aviones. Ninguno llega al suelo.

Grabado en blanco y negro: un cielo nocturno cubierto de cientos de trazos de meteoros que caen sobre un pueblo; en la calle, los vecinos miran hacia arriba.
La tormenta de Leónidas de 1833 en un grabado de 1888 de Adolf Vollmy, hecho a partir de una pintura de Karl Jauslin que se basó en el relato de un testigo, el pastor Joseph Harvey Waggoner. Es una ilustración, no una fotografía, y aquí va recortada: falta la parte alta del cielo. Crédito: Adolf Vollmy, según una pintura de Karl Jauslin (dominio público).

El polvo lo suelta el cometa 55P/Tempel-Tuttle, un núcleo de unos 3.6 kilómetros que da una vuelta al Sol cada 33 años. Su órbita va en sentido contrario al de los planetas, así que la Tierra se encuentra su rastro de frente, y de ahí la velocidad. Lo que se enciende en noviembre no es polvo recién salido: son restos de pasos viejos del cometa. Para 2026 los modelos siguen los rastros que dejó en 1533, 1600, 1699 y 1800, todos de poca densidad; el cruce con los de 1699 y 1800 cae entre la tarde del 18 y la madrugada del 19, y a lo sumo daría un aumento modesto, no un estallido. El próximo paso del cometa cerca del Sol es el 20 de mayo de 2031.

Es la madrugada del 13 de noviembre de 1833 en New Haven, Connecticut. Un vecino despierta a Denison Olmsted, profesor de Yale, para que salga a ver el cielo, y lo que encuentra es una tormenta: las estimaciones modernas del pico van de 60 mil a 100 mil meteoros por hora. Olmsted se fija en dos cosas. Todos los trazos salen del mismo punto de Leo, y ese punto se mueve con las estrellas a lo largo de la noche, no con el suelo: lo que cae viene de fuera de la atmósfera. Pide en el periódico que le escriba quien lo haya visto, recibe relatos de toda la mitad este de Norteamérica, y de esas cartas nace la ciencia de los meteoros tal como la conocemos.

En 1966 la tormenta vuelve, esta vez sobre el oeste de Norteamérica: durante un cuarto de hora caen miles de meteoros por minuto. En 1999 le toca a Europa y a Oriente Medio. La madrugada del 18 de noviembre, desde la Provenza, el sur de España, Canarias y Oriente Medio, se cuentan unos 3 700 meteoros por hora en el pico. 2026 no es uno de esos años, y la sección siguiente explica por qué.

Cuándo

Cuándo mirar y cómo estará la Luna

La noche recomendada es la del 17 al 18 de noviembre de 2026, y la parte buena es la madrugada del miércoles 18. Es un año tranquilo: para 2026 los modelos solo prevén cruces con filamentos de polvo de baja densidad, calificados de débiles, y la American Meteor Society no espera que la Tierra atraviese una nube densa de este polvo hasta 2099.

Actividad
Del 6 al 30 de noviembre de 2026
Noche del pico
Noche del 17 al 18 de noviembreLa madrugada del miércoles 18, desde que se pone la Luna hasta el amanecer
Máximo teórico
Final del 17 de noviembreLongitud solar 235.27°: tarde del 17 en América, madrugada del 18 en Europa
Tasa de referencia
Unas 15 por horaTasa horaria cenital, normalizada a cielo perfecto
Velocidad de entrada
71 km/sLas más rápidas de las cinco grandes lluvias del año
Radiante
Leo, dentro de la hozAscensión recta 152°, declinación +22°
Cuerpo de origen
Cometa 55P/Tempel-TuttleUna vuelta al Sol cada 33 años
Luna esa noche
Cuarto creciente, un 55 % iluminadaCuarto creciente el 17 de noviembre de 2026; se pone entre la medianoche y las dos, según la ciudad
Mejor franja
Desde que se pone la Luna hasta el amanecerEntre la medianoche y las dos según tu ciudad, con el radiante subiendo

La Luna se va cuando empieza lo bueno

La Luna es la que decide si una lluvia se disfruta o se sufre, porque su luz borra los meteoros débiles igual que una farola. En noviembre de 2026 llega recién pasado el cuarto creciente, con algo más de la mitad del disco iluminado, y eso tiene una ventaja: se pone pronto. Lo hace entre la medianoche y las dos, según la ciudad, más o menos cuando el radiante asoma por el horizonte, y desde ahí hasta el amanecer el cielo queda oscuro.

La noche del martes 17 al miércoles 18 de noviembre de 2026, por ciudad y en hora local: a qué hora se pone la Luna, a qué hora sale el radiante y a qué altura está el radiante a las 5 de la mañana
Ciudad Se pone la Luna Sale el radiante Radiante a las 5:00
Nueva York23:56 (martes 17)22:54 (martes 17)66°
Bogotá00:2700:0865°
Lima00:5000:4750°
Ciudad de México01:0000:2363°
Madrid01:0300:1553°
Buenos Aires01:5202:1825°

Horas locales de cada ciudad. La puesta de la Luna, del U.S. Naval Observatory; la salida del radiante y su altura sobre el horizonte, cálculo propio con la posición que da la IMO.

La recomendación honesta: pon la alarma, no te quedes despierto. Sal cuando la Luna se haya puesto y quédate hasta que el cielo empiece a clarear. Y si esa noche se nubla, la del 16 al 17 rinde parecido, la del 18 al 19 también sirve, y las Leónidas siguen activas, con tasas más bajas, hasta el 30 de noviembre.

Desde el hemisferio sur

Se ven, pero menos. El radiante está 22° al norte del ecuador celeste: desde Lima, a las cinco de la mañana, sube a unos 50°, y desde Buenos Aires sale pasadas las dos y no pasa de unos 25° antes de que claree, la mitad que en Madrid. Cuanto más bajo está el radiante, menos meteoros llegan a verse.

Dónde mirar

Dónde mirar: el radiante

Todos los meteoros de una misma lluvia entran paralelos, porque todos vienen de la misma órbita. Lo que ves desde el suelo es otra cosa: la perspectiva los abre en abanico y hace que sus trazos, prolongados hacia atrás, apunten a un mismo punto del cielo. A ese punto se le llama radiante, y es el mismo efecto por el que dos rieles paralelos parecen juntarse en el horizonte. Fue lo que vio Olmsted en 1833.

El de las Leónidas está dentro de la hoz de Leo, la curva de estrellas que baja hasta Régulo y que recuerda a un signo de interrogación al revés. Sale hacia la medianoche local y sube durante toda la madrugada: a las cinco de la mañana ya ronda o pasa los 50° de altura desde las ciudades de la tabla, salvo desde Buenos Aires.

Ahora el consejo que casi nunca se da: no mires al radiante. Ahí los trazos se ven cortos, de escorzo, porque vienen de frente. Conviene apartar la vista unos cuarenta grados y ponerla a media altura del cielo, donde las estelas salen largas. Y no hace falta encontrar Leo para disfrutar la lluvia: los meteoros aparecen por todas partes.

Por qué existe el radiante Dos paneles. En el de la izquierda, cinco trazos paralelos bajan hacia el arco de la Tierra: en el espacio los meteoroides viajan todos en la misma dirección. En el de la derecha, un observador en el suelo ve esos mismos trazos abrirse en abanico desde un único punto marcado en el cielo, el radiante. En el espacio Los meteoroides viajan paralelos Desde el suelo Radiante en Leo Los trazos parecen salir de un punto
Esquema, no a escala. El radiante es un efecto de perspectiva, no un lugar del que salgan los meteoros: el polvo se enciende en lo alto de la atmósfera y la constelación está a años luz. Diagrama: Sidera.
  • Radiante, el dato clave
  • Estrellas y trayectorias
  • Trazos de la constelación

Observación

Cómo ver las Leónidas sin telescopio

No hace falta comprar nada. De hecho, cualquier instrumento juega en contra: los meteoros aparecen en cualquier parte del cielo y lo que se necesita es el campo de visión más ancho que existe, que es el ojo desnudo.

Un bólido brillante cruza en diagonal un cielo estrellado sobre la silueta de unos abetos, con una estela verde y una cabeza blanca y azulada.
Una Leónida durante el máximo del 17 de noviembre de 2009, con la estela verde que dejan los meteoros más rápidos. Las de 2026 se buscan la madrugada del miércoles 18, con la Luna ya puesta. Crédito: Navicore (CC BY 3.0).
  1. Sal cuando se ponga la Luna

    Antes de esa hora el radiante está bajo o todavía no ha salido, y la Luna sigue arriba. Después, las dos cosas juegan a favor: la Luna se va y Leo sube, y cada hora rinde más que la anterior hasta que clarea.

  2. Aléjate de las luces

    Media hora de auto hasta un lugar sin farolas multiplica los meteoros que ves. Con una lluvia de tasa modesta como esta, la diferencia entre un cielo urbano y uno oscuro es la diferencia entre ver casi nada y ver la lluvia.

  3. Dale veinte minutos a los ojos

    La pupila tarda en abrirse y la visión nocturna, en asentarse. Nada de mirar la pantalla del celular en ese rato: un vistazo la deshace entera. Si necesitas luz, que sea roja y tenue.

  4. Mira a media altura, no al radiante

    Apunta la vista a unos cuarenta grados del radiante y a media altura del cielo. Ahí los trazos salen largos. Mirar de frente a Leo los acorta.

  5. Abrígate más de lo que crees

    En el hemisferio norte la madrugada de noviembre es fría, y quieto se enfría uno rápido. Una manta, un saco de dormir o una silla reclinable rinden más que cualquier aparato.

  6. Ten paciencia

    Los meteoros no llegan repartidos: pasan diez minutos vacíos y luego caen dos seguidos. Con una tasa de referencia de unos 15 por hora, una hora es el mínimo razonable. Las Leónidas, además, dejan a veces bólidos, meteoros más brillantes que cualquier estrella.

Dudas

Preguntas frecuentes

¿A qué hora se ven las Leónidas?

Desde que se pone la Luna, entre la medianoche y las dos según tu ciudad, hasta el amanecer del miércoles 18 de noviembre. El radiante, en la hoz de Leo, sale hacia la medianoche local y sube hasta que clarea, así que las últimas horas son las mejores. El máximo teórico cae en la tarde del 17 en América y poco después de la medianoche en Europa: la madrugada útil es la misma en los dos continentes.

¿La Luna va a estorbar?

Poco. Esa noche está recién pasada del cuarto creciente, con algo más de la mitad del disco iluminado, y se pone pronto: de las 23:56 en Nueva York a la 1:52 en Buenos Aires, hora local. A partir de ahí la madrugada queda oscura justo cuando el radiante sube.

¿Cuántas estrellas fugaces se ven?

La tasa de referencia es de unas 15 por hora, y esa cifra ya supone cielo perfecto y el radiante justo encima de la cabeza, así que un observador real cuenta menos. Para 2026 los modelos solo prevén cruces con filamentos de polvo de baja densidad, calificados de débiles.

¿Habrá tormenta de Leónidas en 2026?

No. Las tormentas de 1833, 1966 y 1999 llegaron en años cercanos al paso del cometa 55P/Tempel-Tuttle por las cercanías del Sol, y el próximo paso es el 20 de mayo de 2031. La American Meteor Society no espera que la Tierra cruce una nube densa de su polvo hasta 2099.

¿Por qué las Leónidas son tan rápidas?

Porque las encontramos de frente. El cometa que las deja recorre su órbita en sentido contrario al de los planetas, así que su polvo y la Tierra se cruzan casi cara a cara y entran en la atmósfera a 71 kilómetros por segundo, más de 255 mil kilómetros por hora. Son las más rápidas de las cinco grandes lluvias del año.

¿Se ven las Leónidas desde el hemisferio sur?

Sí, pero menos. El radiante está 22 grados al norte del ecuador celeste: desde Lima, a las cinco de la mañana, sube a unos 50 grados, y desde Buenos Aires sale pasadas las dos y no pasa de unos 25 antes de que claree, la mitad que en Madrid. Cuanto más bajo está el radiante, menos meteoros llegan a verse.

El cometa que deja este polvo pasó cerca del Sol por última vez en 1998 y no vuelve hasta 2031. Lo que cruza el cielo la madrugada del 18 se soltó en vueltas de hace siglos, y lleva todo ese tiempo esperando en la órbita a que la Tierra pase por el mismo sitio. Cada noviembre pasa.

El canal

Qué es Sidera Cosmos

Un canal de documentales de astronomía: ciencia rigurosa contada como una historia, con imágenes reales de la NASA y recreaciones cinematográficas propias. Nuevos documentales cada sábado.

Fuentes de los datos

Las fechas de actividad, el máximo teórico y su longitud solar, la tasa horaria cenital, el radiante, la velocidad de entrada y los rastros que siguen los modelos de 2026 proceden del Calendario de Lluvias de Meteoros de 2026 de la International Meteor Organization; su sitio está en reconstrucción, y junto al enlace directo va la copia archivada que se consultó. El instante del máximo se contrastó con un cálculo propio de la longitud solar, que da la misma hora. La noche del 16 al 17 como noche del pico es la que publican la American Meteor Society y la NASA. La puesta de la Luna por ciudad y su fase vienen del U.S. Naval Observatory, y la fracción iluminada se interpola entre sus valores diarios; la salida y la altura del radiante son cálculo propio con la posición de la IMO. El periodo, el tamaño y la órbita del cometa salen de la base de datos de cuerpos menores del JPL y de la ficha de la NASA. Lo que esta página no puede darte es el estado del cielo: la nubosidad se consulta el mismo día.

Última revisión de los datos: .

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